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Brasil ¿Qué explica diferencia entre encuestas y resultados electorales?

La declaración de información falsa por parte de los encuestados o el “voto avergonzado” pueden influir en el análisis.

Caroline Oliveira / Traducción: Isabela Gaia
Revista Mariátegui
05/10/22

Las encuestas de intención de voto para la elección presidencial en Brasil indicaron resultados diferentes a los presentados en las encuestas del domingo 2. Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) obtuvo el 48,4% de los votos y Jair Bolsonaro (Partido Liberal), el 43,2%. Simone Tebet (Movimiento Democrático Brasileño) tenía el 4,2% y Ciro Gomes (Partido Democrático Laborista), el 3%. Los demás candidatos, juntos, no llegaron ni al 2%.

Uno de los factores que puede explicar la diferencia es el hecho de que una parte importante de los votantes decide cuál será su voto el día de las elecciones. Según una encuesta de Datafolha realizada poco antes de las elecciones presidenciales de 2018, el 12% de los votantes definió su voto el día de las elecciones. Estos votos quedan fuera de las encuestas, lo que las aleja del resultado electoral.

Sin embargo, en las elecciones de este año, los investigadores afirman que otro factor puede explicar la diferencia. João Feres Júnior, politólogo del Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ) y coordinador del Manchetômetro (sitio web de seguimiento de la cobertura de prensa sobre economía y política), afirma que la principal diferencia entre las intenciones de voto y lo ocurrido en las urnas puede ser explicado por el electorado de Bolsonaro, ya que la mayor novedad es el porcentaje de votos ganados por el presidente que no entró en el radar de las encuestas.

“La diferencia estuvo solo en la intención de voto de Bolsonaro. En la intención de voto de Lula, las encuestas estaban dentro y cerca del margen de error”, refuerza. “Creo que la única respuesta posible, a pesar de ser una hipótesis, es que los votantes de Bolsonaro están apartados de las encuestas de intención de voto, es decir, evitan responderlas o, cuando lo hacen, declaran información falsa.” El problema, dice Feres Júnior, fue “captar la preferencia por Bolsonaro”.

Para explicar esta diferencia, algunos analistas utilizan la teoría del voto avergonzado. La tesis de la politóloga alemana Noelle-Neumann, en el libro Espiral del Silencio, es la siguiente: la percepción de que hay una ventaja para cierto candidato lleva a los electores a votar efectivamente por ese candidato, sin que ese voto se revele en las encuestas.

Según Márcio Moretto, coordinador del Monitor del Debate Político en el Medio Digital, de la Universidad de São Paulo (USP), “los estudios de caso de la investigadora alemana fueron de votaciones que, aunque estuviesen muy ajustadas, había una tendencia muy clara en la percepción del electorado de quién las ganaría. En estos casos, la votación se sesgó hacia el ‘favorito’ muy por encima del margen de error de las encuestas electorales”, afirma.

“Tengan en cuenta que las encuestas se equivocan no porque las personas mintieron o no responderon, sino porque uno de los bandos se avergonzó de defender públicamente su voto y eso tuvo un impacto en el último momento”.

Pero, según esta tesis, el resultado obtenido por el expresidente Lula podría ser mayor que lo que aparecía en los radares de las encuestas. La realidad, sin embargo, es que hubo “un ínfimo esfuerzo por sacar a las personas a las calles en momentos en que podría tener sentido” por parte de la campaña del PT, según Moretto, y una “postura exageradamente cautelosa por parte de Lula en los debates”, que solo desapareció en el último debate, en TV Globo. “Se apostó en una estrategia de ‘ganar parado'”, afirma el investigador.

La estrategia, sin embargo, “dejó espacio para que Bolsonaro ocupara las calles y las redes con la retórica de que él era el verdadero favorito”.

La estrategia, sin embargo, “dejó espacio para que Bolsonaro ocupara las calles y las redes con la retórica de que él era el verdadero favorito”.

“Inspirándose en el trabajo de Neumann, toda la campaña de Bolsonaro en las redes se enfocó en desacreditar a los institutos de encuestas y convencer a la gente de que confíe en lo que ve en las calles y en las redes. La estrategia funcionó. Bolsonaro envió un mensaje a su base a principios de año: ‘No creo en las encuestas’. Listo, su base dejó de responder encuestas y su nombre bajó en las encuestas”, dice Moretto.

La actuación de Ciro Gomes

Algunos politólogos también apuntan a la migración de votos de Ciro Gomes (PDT) a Jair Bolsonaro en la primera vuelta, en razón del comportamiento del candidato del PDT, quien atacó al expresidente Lula y al Partido de los Trabajadores en un intento por captar los votos de los bolsonaristas.

“El 28 de septiembre mostramos que Lula tenía el 51% y Bolsonaro, el 36%. Tebet, 5% y Ciro, 7%. El 1 [de octubre] publicamos otra encuesta que mostraba a Lula cayendo, con un 49%, y Bolsonaro subiendo, con un 38%. Es decir, la tendencia de última momento era de acercamiento”, explica el director de Quaest Consultoria, Felipe Nunes, en una entrevista con el portal de noticias UOL.

“Lula terminó con el 48%, dentro del margen de error, pero apareció Bolsonaro con el 43%. Esto significa que creció cinco puntos. ¿De dónde viene este voto? Ciro perdió aproximadamente 3 puntos, que no migraron a Lula, sino a Bolsonaro. La postura que adoptó Ciro en la recta final de la campaña fue decisiva en el tipo de señalamiento que hizo para el votante”, dijo Nunes.

De la misma manera opina Mayra Goulart, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y del Programa de Posgrado en Ciencias Sociales (PPGCS) de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (UFRRJ).

“Bolsonaro, como candidato de extrema derecha, tiende a tener una recta final de campaña con fake news y agresividad hacia el oponente. Esto hace que los votos del espectro de la derecha que están indecisos acaben centrándose en él. En este sentido, el voto útil de Ciro Gomes migró a Bolsonaro”, dijo en entrevista con el Jornal Brasil Atual.

Sin embargo, hay divergencias. Según João Feres Júnior, no hay pruebas de que eso realmente haya ocurrido. “Es pura conjetura, porque las mismas encuestas, cuando preguntaban a los votantes de Ciro por quién votarían en una segunda vuelta entre Lula y Bolsonaro, la mayoría se decidía por Lula, tanto los de Ciro como como los de Simone Tebet. Por lo tanto, no es cierto que la deflación que se dio desde Ciro fuera para Bolsonaro. No me lo creo”, afirma.

Los resultados de las encuestas

Los resultados difieren de la encuesta del Instituto Brasmarket, divulgada el viernes 30, justo antes de las elecciones. En el sondeo espontáneo, cuando no se presentan los nombres de los candidatos a los entrevistados, Bolsonaro tuvo el 44,3% de las intenciones de voto contra el 27,6% de Lula. Ciro tuvo el 3,8% y Tebet, el 3,2%.

También divergen de la encuesta difundida por el Instituto Veritá en la semana anterior a las elecciones. En el sondeo espontáneo, Bolsonaro aparece con el 47,3%; Lula con 44,7%, Ciro Gomes con 3,4% y Tebet con 3,1%.

Un relevamiento del Instituto Equilibrio Brasil, publicado el 28 de septiembre, mostró a Bolsonaro con el 46%, contra el 41% de Lula. Ciro y Simone obtuvieron 5% y 4%, respectivamente, también en una encuesta espontánea.

Las tres encuestas fueron ampliamente difundidas por las redes bolsonaristas por colocar al mandatario adelante del expresidente Lula. Pero no fueron solo estas encuestas las que presentaron tasas diferentes a las alcanzadas en las urnas.

En la encuesta del Ipec, divulgada el sábado, un día antes de las elecciones, Lula tenía el 51% de los votos válidos y Bolsonaro, el 37%. Ciro y Tebet empataban con el 5%.

En Datafolha, Lula aparecía con el 50% de los votos válidos, contra el 36% de Bolsonaro. Tebet tenía el 6% y Ciro, el 5%.

En la encuesta realizada por Quaest, Lula aparecía con el 49% de las intenciones de voto, seguido de Bolsonaro (38%), Ciro (6%) y Tebet (5%). De igual forma, en Paraná Pesquisas el viernes previo a las elecciones, Lula tenía el 43,9%, Bolsonaro, el 37,3%, Tebet, el 5,8% y Ciro Gomes, el 4,9%.

Arranque bolsonarista

Según Mayra Goulart, los resultados nacionales, aunque muestran alguna diferencia con relación a las encuestas, están dentro de la variación de los sondeos. “Los resultados en los estados se equivocaram mucho, pero es más probable que las muestras pequeñas tengan más chances de equivocarse, porque hacen una prospección nacional de algo que es regional”, dice.

En la elección de São Paulo para el Senado, todas las encuestas mostraban a Márcio França (PSB), de la coalición del expresidente Lula, por delante de Marcos Pontes (PL), el candidato aliado de Bolsonaro. El sábado anterior a las elecciones (1), el bolsonarista apareció con un 31% de intenciones de voto frente a un 43% de Francia, según la encuesta del Ipec. Al final de la jornada, sin embargo, Marcos Pontes resultó electo senador con el 49,91% de los votos. Le siguió Francia, con el 35,9%.

En la elección para el gobierno del estado de São Paulo, el exalcalde Fernando Haddad (PT) lideró las intenciones de voto con el 39%, mientras que Tarcísio de Freitas (Republicanos) aparecía con el 31%, según datos de Datafolha también difundidos el sábado. Con el 100% de las urnas escrutadas por el Tribunal Regional Electoral (TRE), sin embargo, Tarcísio obtuvo el 42,3% de los votos y Haddad, el 35,7%.

El arranque de los votos a Bolsonaro, que no fue captado por las encuestas, también reforzó la agenda bolsonarista en el Congreso Nacional. El partido del presidente Jair Bolsonaro, el PL, logró elegir la bancada más grande de la Cámara de Diputados y del Senado. En total se eligieron 99 diputados federales, un incremento de 23 parlamentarios en relación a la actual legislatura. En el Senado se eligieron 8 senadores, sumando 13 congresistas en la Cámara. Con ello, el PL logró tener 112 parlamentarios en el Congreso Nacional. (brasildefato.com.br)

Edición: Rodrigo Durão Coelho

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