César Zelada*
Revista Mariátegui
25/02/25
A pesar de las severas críticas técnicas, la Comisión de Agricultura del Congreso de la República, acaba de aprobar una escandalosa Ley bautizada como Climper 2.0. Hasta José Arista, ex ministro de Economía y Finanzas (MEF), la cuestionó, indicando que, “…el costo fiscal de esta propuesta asciende a S/1.850 millones anuales …”, (Infobae, 24/11/24). Además, solo 18 poderosas empresas serían beneficiadas. Según el investigador de GRADE, Eduardo Zegarra, “…en 10 años, que dura la propuesta del Congreso, son cerca de S/20.000 millones lo que demandaría el costo a las arcas públicas…”, (AE, 28/11/24).
Es cierto que la agroexportación ha creado más de medio millón de empleos. Pero los beneficios tributarios estatales (impuesto a la renta recortado al 15% -de 30%-, depreciación acelerada, reducción anticipada de IGV, etc.), no eran gratis. Las ganancias tenían que reinvertirse en nuestro país y crear empleo digno. Y no estamos hablando de poco dinero. El PBI de los poderosos agro exportadores pasó de S/. 9,500 millones (90s) a S/. 33,000 millones (2023). Se calcula que solo en el 2023 las utilidades de las agroexportadoras fueron del 74% y en ventas del 3% (LR, 24/11/24).
Para el connotado periodista Paolo Benza, a pesar de ser consciente de las tremendas ganancias y la deslealtad de los patrones, pues, por su posición de periodista corporativo, trata de justificar que en Petroperú se gasta mucho más, etc. Lo que no indica es que las ganancias multimillonarias agroexportadoras se han hecho sobre una explotación fenomenal de la clase obrera agroexportadora (sin derechos laborales) que no le permite siquiera estudiar o pasar tiempo adecuado con su familia.
Justamente, estas razones de semiesclavitud son las que produjeron la revuelta obrera de noviembre del 2020, cuando Francisco Sagasti y Mirtha Vásquez eran presidente del Ejecutivo y del Legislativo, respectivamente. Después de una victoriosa e inspiradora huelga general (con bloqueo de carreteras) y el asesinato policial de jóvenes obreros (Kanuner Rodríguez y Reynaldo Reyes), el Congreso se vio obligado a derogar la Ley Climper.
Justamente, estas razones de semiesclavitud son las que produjeron la revuelta obrera de noviembre del 2020, cuando Francisco Sagasti y Mirtha Vásquez eran presidente del Ejecutivo y del Legislativo, respectivamente.
Es así como surgió la Ley agraria 31310, que logró ciertas reivindicaciones limitadas como “movilidad y comida…una bonificación no remunerativa del 30% de 279 soles. El jornal diario básico pasaría así de 39,19 a 48,48 soles…”. No obstante, “…se sigue licuando la remuneración diaria, la CTS…se mantiene la contratación laboral … y se niega el derecho a la negociación colectiva por rama de actividad…”, redactamos en su momento (Prensa obrera, Tres obreros muertos, 04/01/21). Hay que anotar que, existen “…2,2 millones de unidades agropecuarias, pero solo 25,703 están registradas ante la SUNAT, de las cuales, apenas, 3.511 se acogen al Régimen Agrario de la Ley N° 31110…”, (Infobae, 24/11/24).
En medio de la crisis política de entonces, se aprobó equiparar el Impuesto a la Renta (IR) hasta el 25% y aumentar el aporte patronal para el seguro de salud al 9% para el 2025. No obstante, la nueva ley Climper 2.0, que implica un paquete de 15 medidas, disminuye el aporte de seguro al 6% y el IR al 15%. Para el dirigente Andy Requejo, “…la Ley es antidemocrática por haberse aprobado sin la participación de los afectados directos y por lo tanto van a evaluar las medidas de lucha respectivas como Federación Regional de Trabajadores de Industria y Agroexportación de la Libertad, en coordinación con FENTEAGRO y los trabajadores del sur…”, (19/02).
Y en efecto, en medio de un nuevo escenario donde la dictadura les impuso un reflujo a los movimientos sociales, el factor sorpresa, un pronunciamiento combativo de las bases de la CGTP (y demás centrales sindicales), un Plan de lucha y un Encuentro Obrero y Popular serán claves para lograr la unidad del movimiento obrero y derrotar esta nueva ofensiva de la abusiva patronal que en su momento llamó a “meter bala a los trabajadores”.
*Director de la revista La Abeja obrera. Escritor y colaborador en varios medios de prensa obrera y popular.
