Monteagudo es un personaje sistemáticamente excluido, vilipendiado, insultado, y marginado.
José Luis Ayala
Revista Mariátegui
12/05/21
Con ocasión del Bicentenario de la Independencia del Perú, lo mínimo que debía ocurrir son cuatro hechos destinados a reconstruir, la tergiversada memoria histórica peruana. Por supuesto que la tarea es desafiante pero es necesario realizar actos de justicia. 1.- Edificar un monumento en homenaje a José Gabriel Túpac Amaru II, Micaela Bastidas y a quienes lucharon con ellos. 2.- Un monumento al Libertador Simón Bolívar. 3.- A Bernardo Monteagudo. 4.- Un monumento de reconocimiento a Antonio José de Sucre.
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La mentalidad prohispana y los historiadores oficiales, seguramente que pondrán reparos a una corriente que sin embargo, es compartida por una gran mayoría de peruanos, hastiados que se repitan falacias contra insignes personajes. Sin ellos no seríamos lo que somos, con todas nuestras miserias y grandezas, defectos y virtudes. La historia en un proceso dialéctico de revisión constante para avizorar mejor el futuro.
Un personaje que injusta como sistemáticamente excluido, vilipendiado, agredido, insultado, despreciado y marginado es Bernardo Monteagudo. Nació en Tucumán (20/08/1789 – Lima/28/01/1824). Abogado por la Universidad de Chuquisaca. Intervino en la insurrección del 25 de mayo de 1809 en Chuquisaca. En 1810 participó en la deposición del virrey en Buenos Aires Baltazar Hidalgo Cisneros. Como periodista revolucionario en 1912 publicó Mártir o Libre. Fue miembro de la sociedad masónica Lautaro. En 1815 publicó El Independiente.
Estuvo en Chile y luego en Mendoza, hasta que llegó a Lima acompañando al general San Martín. Durante la entrevista de San Martín con Bolívar, los españoles y criollos resentidos, aprovecharon la ocasión para deportarlo y tomar venganza respecto a las medidas revolucionarias asumidas por Bernardo Monteagudo. Tanto fue el odio de la aristocracia limeña que ordenó lo asesinaran y así sucedió el 28 de enero de 1924. Murió desangrado con un puñal en el corazón, frente al local del antiguo Teatro Colón.
Monteagudo es el verdadero fundador del periodismo peruano y no Jaime Bausate y Meza. Fundó la Biblioteca Nacional del Perú, donó los “Comentarios reales” de Garcilaso de la Vega. Uno de sus biógrafos más críticos y autorizados es el escritor argentino Pacho 0’Donnell y al referirse a la personalidad de Monteagudo dice: “Ambicioso, seductor, déspota, genio político, terrorista por temperamento y por sistema, pluma talentosa, demagogo exaltado, estadista de carácter, trabajador incansable, traidor y corrupto, honesto y fiel, oportunista, patriota. Esos y muchos juicios contradictorios ha recibido la corta vida pública del jacobino Bernardo Monteagudo, desde los 19 años cuando se doctoró en Chuquisaca…hasta los 35, cuando una puñalada le atravesó el pecho en una noche preciosa de verano limeño”. (1)
Monteagudo es el verdadero fundador del periodismo peruano y no Jaime Bausate y Meza. Fundó la Biblioteca Nacional del Perú, donó los “Comentarios reales” de Garcilaso de la Vega.
Una pregunta que no ha tenido respuesta es: ¿por qué la aristocracia limeña mandó a matar a Monteagudo? ¿Quiénes pagaron y protegieron a los verdaderos culpables? Veamos lo que dice Pacho O’Donnell: “El 31 de diciembre de 1921 expulsó del Perú a todos los pensinsulares que no hubiesen tramitado su ‘carta de naturaleza’. El decreto de 20 de enero de 1922 establecía que la mitad de los bienes de los expulsados pasaban al erario público, y prohibía el ejercicio del comercio a los españoles que permaneciesen en Perú. El 23 de febrero dispuso que quienes trasgredieran esa imposición fuesen desterrados y confiscados todos sus bienes. Llegó incluso a prohibirles vestir capa en las calles, y a condenar a la pena de muerte a quien fuese encontrado en la vía pública después de oraciones, y todo español que portase armas”. (2)
La respuesta es: Fue un asesinato acordado por hispanos amenazados de perder privilegios, fortunas, propiedades y esclavos. Tampoco querían aceptar las nuevas reglas de convivencia social republicana, menos perder el poder político y administrativo que detentaron durante muchos años. Fue un acuerdo de la aristocracia limeña mafiosa, que decidió eliminar a un enemigo implacable. “Él o nosotros”, esa era la cuestión.
Bolívar trató de llegar al fondo de la verdad pero no pudo. Así, la aristocracia hispano-limeña quedó intacta, como dijo Macera: “Se acostó colonialista y despertó republicana. No sabía qué hacer con un regalo que les trajo San Martín. Entonces, no había más que adueñarse y adaptarse a la realidad que no cambió nada”. Fueron declarados culpables de haber asesinado a Monteagudo, Candelario Espinoza y Ramón Moreira, jóvenes mulatos analfabetos. Alfonso Dulce y el barbero Jenaro Rivera, los acusaron de haberlos visto con el cuchillo que apareció en el pecho del fundador del periodismo en el Perú.
Lo cierto es que el proyecto histórico de Bernardo Monteagudo era formar una nueva sociedad peruana, para reemplazar a la aristocracia hispano-limeña, interesada en que no se alteraran las condiciones sociales de una sociedad, que aunque se llamara República, no cambiaran las estructuras políticas ni económicas, tal como desgraciadamente ha sucedido.
NOTAS:
1.- Pacho O’Donnell. Monteagudo. Pionero y Mártir de la Unión Americana. Aguilar. Contratapa. Buenos Aires. 2013.
2.- Pacho O’Donnell. Monteagudo. Pionero y Mártir de la Unión Americana. Aguilar. Pág. 153. Buenos Aires. 2013.
