José María Díaz-Alcaino *
Revista Mariátegui
01/10/25
Para el “izquierdismo” y el “progresismo”, Gobierno hoy en Chile, tal parece que Luis Emilio Recabarren Serrano (1876 – 1924) es sólo una figura para mencionarla (y muy poco) en ciertos discursos o informes a Plenos o Congresos; para vestirse de un ropaje proletario que no tienen. En estos actuales «izquierdistas» no hay nada acerca del real pensamiento y de la gran lucha ideológico-social de este líder obrero. Con entera franqueza, tampoco nosotros rodriguistas somos muy proactivos en destacar la figura y reproducir la actividad organizativa de los trabajadores, el pensamiento, la vigencia hoy, año 2025 y por mucho tiempo más, de uno de los 3 ideólogos comunistas más prominentes de América en los comienzos heroicos del siglo XX. L.E. Recabarren junto al gran revolucionario cubano Julio Antonio Mella y al gran Amauta peruano José Carlos Mariátegui.
No me propongo hacer la biografía de Recabarren, sino refrescar nuestra memoria acerca del camino recorrido por el líder obrero y, al final y ojalá lo logre, una síntesis de su importancia imperecedera para la emancipación de los trabajadores. O, en palabras siempre actualizables, del papel decisivo de su pensamiento para la revolución necesaria en esta Patria chilena. Recabarren es además, históricamente, parte de la trilogía de grandes rebeldes, revolucionarios para sus tiempos, con Lautaro y Manuel Rodríguez.
¿ES L. E. RECABARREN SOLO UN VENERABLE LIDER DEL RECUERDO?
Por supuesto que no, si consideramos que la cuestión social en Chile sigue siendo la misma, tal como en el siglo XX o en el siglo XIX: explotadores y explotados. Grandes capitalistas nacionales y sobre todo internacionales, con todo su andamiaje de pequeñas clases serviles, contra las clases de trabajadores chilenos o migrantes que necesitan, aunque millones no tengan aun conciencia de ello, liberarse de esta explotación para su felicidad y su pleno desarrollo en la futura Humanidad
Al líder de los trabajadores lo muestran con una visión hagiográfica, es decir, como un santo alejado del terrenal mundo. Lo muestran como un ser humano parejo, sin evoluciones, perfecto y etéreo. Todo lo contrario, es y fue de la clase trabajadora, un revolucionario, un hombre honesto de un primigenio entorno cristiano, tipógrafo, una búsqueda juvenil de altos y bajos evolucionando a fines del siglo XIX hacia una rama progresista escindida del viejo Partido Radical, el Partido Demócrata, donde permanece hasta la primera década del siglo XX. Pero, escapado de Chile después de 1906 hacia Argentina a causa de la persecución de los tribunales de justicia chilenos, salta a Europa en donde adquiere gran amistad con líderes anarquistas y marxistas.
En esa etapa prevalece cierta formación anarquista, positiva y de carácter revolucionario en esa época. Eso no calza con su militancia en el Partido Demócrata, burgués de esencia, popular de forma. Trata de dividirlo, apartar aguas. Se integra al movimiento obrero de Argentina como dirigente en los años 1907 a 1910. A raíz de la mayor derechización del Partido Demócrata, de aventuras electorales sirviéndose de los obreros solo como masa electoral, comprende que el camino es la consolidación de los trabajadores como una clase fundamental de la sociedad.
Es la otra parte de la sociedad, la clase (o las clases) que para su verdadera libertad deberá destruir hasta los cimientos las clases explotadoras. Política, ideológica, cultural, éticamente, en lucha frontal.
Erróneas visiones lo muestran cómo no marxista; esta postura que adopta Recabarren ya en 1910 a 1912 es, ni más ni menos que lucha de clases. Y el 4 de junio de 1912, no solo, sino que con un grupo de obreros funda un partido clasista, el Partido Obrero Socialista. Nótese el carácter, socialista y obrero. Partido que devendrá Partido Comunista de Chile en enero de 1922.
Ante todo, ideólogo y organizador de la clase, en Chile y Argentina esencialmente. De mente muy amplia en las alianzas, haciéndose parte primero de la Gran Federación Obrera de Chile, alrededor de 1916, de cierto carácter conservador, transformándola pocos años después en la proletaria FOCH Federación Obrera de Chile.
Ante todo, ideólogo y organizador de la clase, en Chile y Argentina esencialmente. De mente muy amplia en las alianzas, haciéndose parte primero de la Gran Federación Obrera de Chile, alrededor de 1916, de cierto carácter conservador, transformándola pocos años después en la proletaria FOCH Federación Obrera de Chile.
Pese a sus crecientes divergencias con el anarquismo, luchando juntos en una visión unitaria de la clase obrera. Pedagogo, autor teatral, poeta, enamorado y también desencantado. Eterno viajero organizador por la Pampa Salitrera, por la Patagonia, por barrios y barriales de Santiago, Valparaíso y otras ciudades.
Mi madre Ana Berta, mi tía Blanca y mi abuela Felisa, las tres colaboradoras en la infra de Recabarren en la Pampa salitrera de Tarapacá y Antofagasta (es decir preparar café y sopaipillas en las reuniones que tenía el líder con los obreros lejos de las faenas), hablaban con admiración del carácter fraterno de verdad de Recabarren, amistoso, humano, enemigo de los borrachines y mentirosos. Mi tío Amador, dirigente de la FOCH y del Partido junto con Luis Emilio, relataba del carácter intransigente con los débiles, incumplidores, oportunistas. Muy severo.
¿RECABARREN, SIN ERRORES NI INSUFICIENCIAS?
Nada de eso. Recabarren no alcanza a perfeccionar una idea de Estado popular, o socialista. Su proyecto de Constitución Política en 1919 o 1921 es una idealización de poder obrero. Adolece de una visión más leninista, por así decirlo, del determinante papel de las Fuerzas Armadas y policiales al servicio del poder burgués, a pesar de que siente admiración por Lenin.
Tiene una confianza, hoy poco comprensible, en que las fuerzas armadas burguesas cambiarán de carácter por la persuasión. Recién en Septiembre del año 1924 (¡apenas 3 meses antes de su muerte!) toma conciencia del real papel armado del capitalismo, a raíz del alzamiento de la oficialidad joven contra el gobierno de Arturo Alessandri. Hay también una visión insuficiente del campesinado, en esa época abrumadoramente mayoritario en la clase trabajadora chilena. ¿Esto lo invalida como líder proletario? Jamás, de ninguna manera.
Como he relatado muy breve, Recabarren viene de menos a más, cada vez más político del pueblo. Sin más intelectuales a su lado. Rodeado en la cúpula del Partido de elementos que lo traicionan y complotan contra él poco antes de su suicidio. Con severos problemas de salud, cefaleas profundas. Con problemas familiares lamentables. No le alcanza el tiempo. 19 de Diciembre de 1924.
Es el héroe a seguir por nosotros. La verdadera presencia de Luis Emilio Recabarren -hoy con masas chilenas de trabajadores desmovilizados, individualistas, con preeminencia de la cultura y la ideología burguesas, la fuerza militar neoliberal capitalista, la corrupción del sistema, la claudicación de las falsas izquierdas- Consiste en volver a convencer a los trabajadores chilenos –de toda condición– de su gigantesca fuerza, organizados y en lucha por el poder contra las clases dominantes, con vistas a una sociedad de justicia real, socialista. (https://www.elrodriguista.org/)
*Militante del Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez (MPMR)
